raul2010

martes, febrero 06, 2007

Prison Break: Chicago


Chicago (S02E16)
Capítulo (350 MB)
Subtítulos (41 KB)

Sara... about before... me too

Como se deducía por el último comentario de tethor, hoy Mahone ha dado lo mejor de si mismo; entre la espada y la pared, como su víctima. Patoshik ha servido para algo finalmente, aunque de manera indirecta, en la trama principal. Ha desviado la atención de Mahone lo suficiente como para que los fugados pudieran disfrutar de un día tranquilo.

Me ha molestado un poco la solución que se le ha planteado a Bellick. Está claro que el tío ha demostrado dotes de sabueso, algo que Mahone admira. Por encima de todo, es capaz de entender las motivaciones de la gente. No hablo de elevados pensamientos ni ideas abstractas, sino de aquello que nos remueve las entrañas, los motivos más instintivos: deseo, odio y alrededores. Pero decía que no estaba contento con su salida de la cárcel. Me ha parecido apresurado e injustificado. Sacar a Bellick de su justo castigo, que lo mantenía más o menos en punto muerto, puede ser para convertirlo en una clave del futuro próximo (opción aceptable) o en un recurso puntual que vuelve a descarrilar (lo que me temo).

Pero hoy lo importante era la reunión entre Michael y Sara. Por fin besos, por fin arrumacos y por fin sonrisas de complicidad. Se mantienen sin embargo contenidos, comedidos. Saben que se tienen el uno al otro sólo a raíz de sus peores pecados; el hecho mismo de amarse les recuerda lo que han perdido, los errores que han cometido. Ahora ven en el otro una salida, una oportunidad, cuando en realidad son más vulnerables: a su lista de necesidades añaden la de amarse, cuidar el uno del otro.

Parece que pronto descubriremos qué secretos esconde la llave y puede que eso nos sirva para seguir intentando entender a Kellerman. Paul parece que sigue enamorado como un chiquillo, así que su objetivo no puede ser otro que Kim. La presidenta ejerce ya de marioneta del verdadero poder, así que no es realmente la amenaza. La Compañía, sin embargo, ha estado a punto de engañarle con su artimaña de la voz trucada y es la que se interpone entre ellos. Falta por ver como encajan los hermanos en eso para saber si su alianza durará o no.

T-Bag y C-Note siguen sendos caminos hacia la perdición (salvo imprevistos). De T-Bag casi prefiero no hablar, porque el personaje ha acabado convertido en una caricatura con mano de plástico. C-Note, héroe americano, sigue también sin avanzar un ápice en su historia. Pero al menos su cuento de hoy, predecible y mil veces repetido, ha gozado de buena factura e interpretación. Ojalá ambos sirvan para algo más que Patoshik en la trama.

El próximo se titula Bad Blood (Mala Sangre). Ya estoy ansioso.

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